Hace unos días estaba yo en mi casa preparándome para ir al colegio, en lo que estaba buscando mi estuche de plumas sonó el teléfono, no le hice caso debido a que mi madre usualmente lo contesta porque si no estoy cerca no tiene caso que yo lo conteste, nunca es para mí.

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Por fin encontré mi estuche, salí de mi habitación con la liga de mi cabello en la boca y la mochila abierta, mientras bajaba las escaleras escuché el sollozo de mi madre cuando caminé a la sala ella estaba de pie con los ojos llenos de lágrimas tomando con fuerza el teléfono.

No hace falta ser muy listo para saber que esa llamada había traído malas noticias, después de unos minutos colgó, me acerqué a ella un poco asustada era la primera vez que veía a mi mamá tan triste, era una expresión en su rostro que no conocía.

Ella al estar cerca me abrazó, unos segundos nos quedamos en silencio hasta que al fin me dijo con su voz quebrada “Mi padre ha muerto, tu abuelo ha muerto”. Se supone debería decirles lo mucho que me afectó pero mi abuelo y yo nunca fuimos unidos recuerdo de forma borrosa el ir a visitarlo en su gran mansión ya habían pasado años desde aquella vez.

 

Me preocupaba mi mamá, la tristeza era obvia en su cara. Llamó a mi tío quien tiene un negocio de carros blindados  para que me cuidara, ella tenía que ir a hacer el papeleo con sus hermanos por lo que todo pintaba a que iba a pasar unos días sin su compañía.

No tuve que escucharlo de ella y regresé a mi habitación para hacer una maleta, nunca había conocido a alguien que se muriera, me invadía un sentimiento extraño pero tampoco quería molestar con todas mis dudas a mi mamá estaba segura de que eso no lo necesitaba. Como era mi primera vez en casa de mi tío llevé artículos de higiene, mi pijama y obvio un montón de artículos para entretenerme.

Metí a la mochila mi celular, cuadernos, libros, juegos descargados en mi dispositivo móvil y un pato de peluche que en secreto me hacía sentir segura y sabía que lo necesitaría para dormir al menos esa noche.

Mi tío era un tipo alto y algo serio, de repente hacía bromas pero no siempre les entendía. Siempre me había tratado bien, me daba mi espacio no sé si era porque no sabía cómo tratar conmigo o simplemente nos sentíamos cómodos al respecto. Supongo que estos días con él iba a tener la oportunidad de conocerlo más.

Él vivía muy cerca de mi casa y muy de vez en cuando le hablaba con mi mamá, pero supongo que la muerte de alguien amerita hacer muchas cosas que no harías regularmente. Aunque seguía en mi cuarto escuchaba los pasos ansiosos de mi mamá en la sala, en el lapso recibió muchas llamadas, creo nunca había escuchado tantas veces el mismo sonido.

Justo cuando cerré mi mochila se escuchó el timbre de mi casa, afuera estaba una camioneta imponente, mi tío había llegado.

Fuentes: INVACO y Monografías.com

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