Una de las enfermedades que se está extendiendo a nivel mundial y se encuentra abarcando cada vez más a un mayor sector de la sociedad es la diabetes.

Es una enfermedad silenciosa que bien puede atacar a hombres que a mujeres sin importar raza ni edades.

Es silenciosa e incluso indolora en sus inicios cuando aún es prevenible, lamentablemente cuando los síntomas ya son evidentes, ya no hay nada más por hacer que aceptar la nueva condición de ser una persona diabética y aprender a vivir un nuevo estilo de vida.

Sí, es un hecho, la diabetes se puede prevenir llevando un estilo de vida en donde el triángulo comida balanceada y baja en azúcar-ejercicio-buenos hábitos sean parte de tu día a día.

El mantener tu peso ideal, el reducir el consumo de azúcar, el ser una persona activa que realice además una actividad física y que duermas a tus horas… comas a tus horas… y que mantengas un estrés bajo, podemos decir que tendremos a raya el tema de la diabetes.

Ahora bien… si lamentablemente la diabetes llegó a tu vida, entonces habrá que convivir con ella de la mejor forma para mantenerla controlada y así evitar las complicaciones de esta enfermedad como lo es la condición del pie diabético.

Por ejemplo, cuanto mayor seas, mayor será la probabilidad de que tengas problemas serios con los pies y las piernas.

Además de la diabetes, los problemas circulatorios y el daño a los nervios son más comunes en las personas mayores con diabetes.

Vídeo: YouTube 

[FUENTES: HCMedicalMedline Plus ]

Los ancianos también pueden ser más propensos a sufrir traumatismos menores en los pies debido a las dificultades para caminar y tropezar con obstáculos que no pueden ver.

De hecho, hay que tener conciencia de que el pie diabético requiere de mayor atención y seguimiento.

Cuanto más tiempo hayas tenido diabetes, es más probable que hayas desarrollado uno o más factores de riesgo importantes para los problemas diabéticos de las extremidades inferiores.

Las infecciones que involucran gangrena se extienden casi universalmente a la amputación y también conllevan un alto riesgo de muerte.

Las úlceras de más de 2 cm de ancho tienen un riesgo mucho mayor de progresar a la amputación de una extremidad, incluso con el tratamiento adecuado.

Las infecciones que involucran tejidos profundos y huesos conllevan un riesgo mucho mayor de amputación.

Si el flujo sanguíneo es pobre en tus piernas como resultado del daño a los vasos sanguíneos debido al tabaquismo, la diabetes o ambos, es mucho más difícil curar las heridas.

La probabilidad de infección y amputación más graves es mayor.

Nuevamente es vital resaltar que la forma en cómo participas en el plan de tratamiento desarrollado con médicos y enfermeras es crucial para la mejor recuperación posible.

Realiza preguntas si algún aspecto de la atención o el plan de tratamiento no están claro. Informa al médico si algo en el plan no parece estar funcionando.

Sé precavido e investiga si existe cerca de ti un centro de atención de heridas, el cual es un recurso excelente si está disponible.

En estos lugares se reúnen a muchos especialistas y enfoques para ayudar en el tratamiento del problema del pie diabético.

Estos centros a menudo podrán ofrecer las terapias más actualizadas e incluso pueden tener protocolos experimentales disponibles para las personas que no han respondido a la terapia tradicional.

Y por último que será lo primero a considerar es en poner en manos hábiles para en donde tu médico o enfermera esté familiarizado con los problemas diabéticos de las extremidades inferiores.

El conocimiento y la experiencia con estos problemas pueden conducir a un diagnóstico más temprano y a una terapia más apropiada.

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